miércoles, 22 de febrero de 2012

Ricitos de papel


Mientras estaba de viaje en Puerto Rico, celebramos el año nuevo en familia. Mi mamá, mi hermana, los sobrinos y sus niñitos nos reunimos a comer y a charlar. Lo pasamos muy relajado y tranquilo.

Rolos de papel

Aquí les quiero compartir mi ritual de belleza para la noche. No me anima derretirme debajo de la plancha o el secador de pelo, me gusta lucir natural y sobre todo pasar el mínimo esfuerzo para compartir al máximo con mis hijos... y hacer las veinte otras cosas que siempre le toca a una hacer.

Bolsa de papel cortada en franjas

Hace tiempo no me rizaba el pelo, así que decidí hacerlo con lo que tenía a mano: papel. Tomando una bolsa de papel, la corté en franjas de una pulgada de ancho por el largo de la bolsa. Con el pelo húmedo, se enrolla cada franja en una tira de papel y al final se ata en nudo simple o se enrolla.

Taína, siete meses

Hasta a Taina le tocaron dos rolos para acompañar a su mamá y para tratar de domar esos pelos largos que tiene a la dulce edad de siete meses. En el video de abajo verán a mi madre haciéndole los rolos a la chiquita.

video

De hecho, esta tradición la aprendí de mi madre, que para los años de los bucles y el rock 'n' roll se rizaba los pelos con sus hermanas, cuñadas y comadres de ésta manera. Ella a su vez aprendió ésta técnica de mi hermosa abuela, allá para los tiempos de la gran depresión.

Abuela y mami, en el día de su boda, 1952

Desfilé con mis rolos todo el día mientras terminaba los preparativos para la fiesta: que si a llevar el pavo a asar, compritas de última hora, limpieza, cocinada y demás.


Taina y mamá con rolos de papel

Al final del día me los quité y lucí una cabellera muy abultada y llena de cuerpo. Se sintió muy bien no pasar el día en el salón de belleza y encarnar ésta tan original tradición de belleza boricua.

Cabellos rizados